Breve historia taurina de Eibar
A pesar de lo que puedan pensar muchos, y de que la historia de nuestro coso taurino es más bien reciente, la tradición taurina en Eibar se remonta a la Edad Media, cuando las visitas de los reyes Navarros y sobre todo del Príncipe de Viana eran motivo suficiente para que se corrieran toros en los montes aledaños que hoy rodean nuestra localidad.
La formalización de las corridas de toros de formas más o menos oficiosa es bastante posterior, se remonta al siglo XVII, cuando de forma oficial se estableció por orden municipal la celebración de toros y novillos embolados en días señalados para la localidad, de forma que quedaron establecidos los días de San Juan, San Pedro, San Blas y San Andrés como fechas de fiesta taurina. Muchos fueron los años en los que la vieja plaza de madera era montada a la sombra de la plaza de Unzaga, una plaza que era guardada durante el resto del año en la casa torre ubicada allí mismo. Por aquellos tiempos la afición taurina era soliviantada gracias a la aportación gremial de la ciudad que regalaba los novillos para que fuesen lidiados en novilladas y capeas donde ya comenzaron a intervenir lo más granado del panorama taurino novilleril.
<<
>>